Hacer dieta sirve?

Yo sé lo que se siente tener unos kilos de más. También conozco el esfuerzo que se necesita para bajarlos. Viví esta experiencia desde diferentes lugares. El primero por un tema estético, adelgazar unos kilos para verme mejor, quizás por el verano y la playa. El segundo por un tema de salud, pesar 100 kilos, cuando mi peso ideal es 70, conlleva algunos problemitas de salud, más si no se corrige a tiempo. El tercero por deporte, pesar 60 y necesitar 65 para pasar de categoría implica aumentar algunos pocos kilos y se torna complejo.

En este sitio voy a transmitirte todo lo que sé, todo mi tiempo de investigación, horas y horas de estudio para aprender todo lo necesario sobre como manipular tu peso de manera saludable. Pero antes de continuar tenes que saber que todo lo que hagas con tu peso debe ser charlado y controlado por un especialista médico, tu salud es sagrada, no la estropees haciendo inventos.

Por supuesto que te voy a dar un marco teórico de qué es una dieta, de sus usos, y demás cuestiones. Pero también entiendo que muchas veces llegás con la idea de obtener el paso a paso de forma inmediata y no perder tiempo, por eso te pongo un listado de las dietas y luego te cuento todo lo que sé de las técnicas para adelgazar que se encuentran en internet y en los libros.

Listado de Dietas

Vamos a lo formal

Muchas veces, adoptamos cambios significativos en nuestra alimentación habitual, con el fin de obtener distintos objetivos; estos cambios son denominados como dieta. Sin embargo, ¿qué son en realidad las dietas?

¿Qué es una dieta?

Por lo general, la “dieta” es interpretada como un régimen específico que se lleva a cabo para bajar (o subir) de peso, combatir diversas enfermedades o mejorar la salud. Una dieta es un comportamiento nutricional llevado a cabo por todos los seres vivos y está compuesta por un importante conjunto de sustancias alimenticias que son consumidas por cada persona individual. La dieta es un hábito, por lo que constituye una “forma de vida”.

Nuestra dieta – y por lo tanto, nuestro modo de vida – está condicionado por una serie de factores que van desde lo social y económico, hasta el factor climático y ambiental, así como también el gusto personal y las necesidades nutricionales de cada persona en particular.

Universalmente, se considera que una dieta es “equilibrada” cuando la alimentación diaria de la persona aporta todos los nutrientes y niveles de energía necesarios para su organismo. Por su parte, dichos niveles varían según la edad, el sexo, la estatura, la situación de la salud y la actividad física de cada persona. Es por ello que no puede disponerse de una “dieta equilibrada” estándar para todos, debiendo cada persona dirigirse a especialistas a la hora de querer realizar cambios en sus hábitos alimenticios.

Generalmente, se considera que una dieta “ideal” sería aquella que cumpla con las siguientes características:

  • Que sea completa, es decir, que contenga todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo.
  • Que sea equilibrada, es decir, que de las cantidades ingeridas de cada uno de los grupos alimenticios sea proporcional
  • Que sea inocua, es decir, que no signifique ningún tipo de riesgo para la salud
  • Que cubra todas las necesidades del organismo, de modo de favorecer el funcionamiento de éste en los adultos, así como también fomentar un correcto desarrollo y crecimiento en los niños
  • Finalmente, es importante que la dieta sea adecuada y accesible para la persona que la desarrolla. Esto significa que debe ser accesible económicamente y debe responder a las costumbres culturales del lugar de residencia de cada persona.

¿Cómo se eligen las dietas?

A la hora de determinar una conducta alimenticia determinada, existen distintos factores que determinan cual es la mejor dieta para cada persona. En primer lugar, el nivel de salud. Muchas personas se ven obligadas a realizar cambios en su alimentación diaria por poseer factores de riesgo ante ciertas enfermedades o para sobrellevar determinadas enfermedades que requieren de una ingesta determinada (por ejemplo, la Diabetes, la Celiasis, la Hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, entre otras).

En segundo lugar, otro de los factores que determinan la elección de una dieta específica – y tal vez el más popular – consiste en diversos objetivos físicos y/o estéticos. Muchas veces, nos encontramos con personas que padecen de sobrepeso o bajo peso, lo cual puede desembocar en importantes problemas de salud. Si bien la decisión debe ser siempre establecida en conjunto con un especialista (puesto que deben evaluarse las condiciones físicas y de salud de cada paciente antes de recetarle una dieta determinada), es posible que éstas personas requieran de dietas más estrictas; más restrictivas para las personas con sobrepeso y más calóricas para aquellas con peso bajo.

Finalmente, hay personas que tal vez no padecen ninguna de las enfermedades que requieran tratamiento alimenticio específico ni requieran cambios significativos en cuanto a alcanzar la figura y el peso ideal que desean, pero que sin embargo busquen mantener un estado físico saludable, prevenir enfermedades a futuro o garantizarse el mantenimiento de su figura en el tiempo. Para estos casos, es posible que se apliquen dietas mucho menos restrictivas, basadas principalmente en mantener una alimentación saludable y equilibrada, que no produzca modificaciones físicas significativas.

 

Como ya se dijo, las dietas tienen diversas funcionalidades. Sin embargo, los usos más comunes de muchas de ellas consisten en alcanzar la “figura soñada”, especialmente bajando de peso.

A lo largo de los años, se han ido probando y desarrollando distintos tipos de dieta, buscando los más efectivos para cumplir con las expectativas de las personas. Fue así como surgieron las dietas más restrictivas, las dietas menos restrictivas, las más apetecibles, las más difíciles de seguir, las más inmediatas y las progresivas para alcanzar la pérdida de peso corporal (Adelgazar).

¿Cuáles son las dietas más restrictivas?

restrictiva

Se consideran “restrictivas” a todas aquellas dietas que se basan, principalmente, en eliminar del consumo diario una importante serie de alimentos que se acostumbraban consumir anteriormente. Es por ello que, en muchas ocasiones, se considera que son éstas las dietas más difíciles de continuar, siendo también aquellas en las que es mucho más probable que se produzcan “efectos rebote”. ¿Esto por qué? Porque al restringir tantos alimentos deseados, si la dieta es abandonada prematuramente y antes de alcanzar la costumbre de dicho hábito alimenticio, es probable que se regrese rápidamente a la ingesta de esas comidas “prohibidas”, siendo sumamente fácil caer nuevamente en tentaciones e incorporando, así, importantes cantidades de calorías que habían sido dejadas de lado.

Por otra parte, este tipo de dietas son las que más problemas de salud pueden llegar a traer, debido a que se eliminan también, de la dieta diaria, una importante serie de nutrientes que el organismo necesita para funcionar correctamente. En muchas ocasiones, algunas de estas dietas son consideradas como “dietas del hambre”. Al producir hambre, es muy difícil que este tipo de dietas sean incorporadas en la vida diaria de manera permanente, debido a que el hambre, así como produce problemas médicos, provoca también cambios en el estado de ánimo de las personas y en el nivel de actividad que son capaces de llevar.

Muchos especialistas afirman que este tipo de dietas tienden a ser efectivas principalmente en el corto plazo, ya que que es cierto que pueden provocar la rápida pérdida de importantes cantidades de peso corporal. Sin embargo, el efecto rebote es muy común en ellas, así como los problemas de salud que se derivan de su difícil seguimiento.

Algunas personas optan por realizar este tipo de dieta, debido a que desean observar resultados inmediatos y a corto plazo, aunque muchas veces esto no hace que una dieta sea más efectiva en el largo plazo.

Algunas de las dietas consideradas más restrictivas son, por ejemplo, la Dieta Atkins, la Dieta Dukan y la Dieta de los Puntos.

Por otra parte, en general, las dietas más veloces (como aquellas que prometen pérdidas significativas de peso en pocos días) tienden a ser dietas muy restrictivas, por lo que no resultan favorables para la salud.

¿Hay dietas menos restrictivas?

Cheerful couple in kitchen cooking dinner, using tablet

Cheerful couple in kitchen cooking dinner, using tablet

Sí, las hay. A lo largo de los últimos años, estas dietas poco restrictivas han ido desarrollando un éxito cada vez más grande, debido a que resultan mucho más sencillas de seguir, a que proporcionan resultados que pueden ser plenamente efectivos a largo plazo y, además, porque resultan mucho más favorables para la salud de quienes las aplican.

En la actualidad, existe un importante número de dietas que resultan poco restrictivas. Algunas de ellas son: la Dieta Proteica, la Dieta de la Banana, la Dieta de la Luna y la famosa Dieta Mediterránea.

El éxito primordial de las dietas mencionadas con anterioridad se debe a que permiten el consumo de casi todos los alimentos deseados por quienes las aplican, sin presentar mayores restricciones. Sin embargo, cada una de ellas cuenta con reglas y restricciones específicas, pero que resultan mucho menos estrictas y prohibitivas que las dietas más restrictivas.

¿Por qué estas dietas son más fáciles de seguir? Pues porque, por lo general, no nos obligan a abandonar todos los alimentos que más deseamos. Algunas de ellas tienden a solamente reemplazar o incorporar ciertos alimentos, por lo que es mucho más fácil para una persona adquirir este nuevo hábito alimenticio e, incluso, continuarlo por largos períodos de tiempo.

Si bien es cierto que algunas de estas dietas resultan mucho más lentas que las restrictivas, estas dietas sencillas y poco restrictivas, al fomentar que el cambio en la alimentación sea permanente, permiten evitar la producción de “efectos rebote” en relación al peso perdido. Es por eso que estas dietas son sumamente eficaces en el largo plazo, pero se requiere incentivar a las personas a continuarla, debido a la dificultad para observar modificaciones significativas en el corto plazo en su figura corporal.

Por otra parte, una dieta menos prohibitiva y más apetecible, como éstas, puede favorecer a desarrollar un hábito de vida mucho más saludable, previendo la producción posterior de diversas enfermedades relacionadas al peso y las calorías en el organismo. Para demostrar ello, podemos mencionar el efecto que ha tenido la Dieta Mediterránea a lo largo de Europa en los últimos años. Esta dieta, al ser tan sencilla y permisiva, ha logrado naturalizarse en muchas personas, dando lugar a la aplicación del régimen durante períodos extensos (o interminables) de tiempo.

¿Para qué sirven las dietas?

Como ya hemos visto, el propósito habitual de las dietas tiende a ser la pérdida de peso. Sin embargo, estas pueden proporcionar una importante serie de beneficios adicionales. En muchos casos, se las utiliza para mantener el bienestar de una persona que padece de una enfermedad determinada; tal es el ejemplo de la Diabetes, enfermedad que causa que la persona que la padece deba establecer una dieta libre de azúcares. Lo mismo ocurre con la Celiasis (una dieta sin gluten), la hipertensión (evitando la sal) y muchas otras más.

Por otro lado, la aplicación de dietas resulta fundamental para aquellas personas que practican deportes o se dedican a ello. Algunas dietas se destinan a aumentar la masa muscular, mientras que otras a mantener el nivel de peso corporal apropiado o a favorecer el aumento de los niveles de energía y vitalidad.

A su vez, así como hay dietas destinadas a lograr la pérdida de peso, las hay también las pensadas para aumentar el mismo. Estas pueden ser útiles para deportes de pesos pesados, así como para mejorar los niveles de salud de las personas que cuentan con peso por debajo de lo ideal para su estatura, sexo y actividad.

Algunas dietas, bajas en riesgos y bien balanceadas, pueden, incluso, favorecer el bienestar emocional y psicológico de las personas, mejorar su humor, su fuerza, su vitalidad y, así, su nivel de actividad y su vida social y personal.

De esto podemos concluir que son muchos los beneficios que una dieta equilibrada puede traer a nuestra vida, tanto a nuestro organismo como a nuestro metabolismo, a nuestro estado físico, a nuestra masa muscular, a nuestro estado mental, entre otras cosas. Sin embargo, para evitar la desilusión y el abandono de un hábito alimenticio más saludable, es importante tener claro desde el principio que no existen, en realidad, dietas milagrosas. Muchas dietas pueden ser adecuadas para adelgazar o para alcanzar el objetivo planteado por cada persona, sin embargo, no todas garantizan el mantenimiento del peso perdido. Es de gran importancia ser consciente de que una mejora significativa en la salud depende de un proceso extenso, que consiste tanto en una alimentación saludable como en control médico, hábitos de vida favorables y actividad física apropiada. Ninguna dieta es mágica ni nos mantendrá en nuestro peso soñado, si no es acompañada por estos otros factores que resultan tan importantes para la vida de una persona.

Para llegar a nuestros objetivos deseados, es fundamental, en primer lugar, tener conocimiento de nuestro estado de salud y las modificaciones que éste permite, de modo de no realizar cambios que puedan ser perjudiciales para nuestro organismo. En segundo lugar, debemos hablar con un especialista, de modo de interpretar cuáles son nuestras necesidades y los mejores métodos – y dietas – para alcanzarlas.

nutricionista

Una vez seleccionada nuestra dieta, con ayuda de un profesional, debemos mantener la mente abierta, estar dispuestos a probar las sugerencias que se nos realizan, así como también ser conscientes de nuestras metas y objetivos, de modo de exigirnos el cumplimiento del desafío que nos pusimos en frente.

Por otro lado, debemos ser capaces de controlar cualquier tipo de frustración. Si una dieta nos da resultados inmediatos, no tenemos que emocionarnos demasiado y debemos buscar la manera de mantenernos en el peso obtenido, sin perjudicar nuestra salud. En cambio, si llevamos a cabo dietas que son más eficaces en el largo plazo, es importante no frustrarse, dar continuidad y tiempo al proceso y motivarnos, puesto que es la única manera en que verdaderamente podremos alcanzar nuestro peso soñado.

Finalmente, si bien no todas lo exigen, toda dieta es mucho más eficaz si es acompañada por ejercicios físicos, control médico y hábitos de vida saludables.

saludable

¿Estás pensando en iniciar una dieta? Reitero, la recomendación principal es que visites a tu médico antes de realizar cualquier modificación en tus hábitos alimenticios.